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Seamos razonables

No tiene usted derecho a votar

Cada vez que me subo a un autobús o similar, observo a la gente que me rodea y me invaden la frustración y el resentimiento.

Veo a marujas comentando la última gansada de algún famoso; veo ancianos criados en el medio rural que apenas aprendieron a leer; veo adolescentes escuchando reguetón a todo volumen (ya volveré a ese tema otro día); veo a cuarentones leyendo el Marca; veo jóvenes que se creen rebeldes por llevar la camiseta de algún grupo de rockeros millonarios.

Les veo y pienso que cuando lleguen las próximas elecciones, esos tipos tendrán el mismo derecho a votar que yo.

Muchos ya lo han dicho, la democracia no funciona; ¿y por qué? Porque el pueblo es idiota. Y no está capacitado para elegir a su gobierno.

Nadie dejaría que alguien que no sabe de fútbol decidiera la alineación titular del Real Madrid, ni que un ciego fuera juez en un concurso de camisetas mojadas. Por ello mismo, a los analfabetos políticos y enanos mentales no deberían permitirles votar. Sólo deberían votar los listos, los competentes, los que tengan suficiente cerebro y criterio para entender la importancia del voto y saber lo que están votando: lo que se llama Geniocracia.

Ni siquiera haría falta un complejo test psicológico ni de inteligencia, aunque pueda parecer lo ideal; bastaría con que un guardia formulara un par de preguntas simples a los aspirantes a votantes.

- Buenas, su nombre.
- Agapito Jiménez.
- ¿Qué aspecto del programa del Partido Progresista le parece más ambicioso?
- Eeeeeeem... me gusta cómo le queda la perilla al candidato.
- ¿Sabe usted quién fue Darwin?
- ...
- Lo siento, no apto. ¡Siguiente!

A la persona que fallara la prueba se le prohibiría votar de por vida. Se cambiarían aleatoriamente las respuestas para evitar que algunos tramposos copiaran.

Sí, los primeros años las colas en los colegios electorales serían más largas, pero piensen a largo plazo, por favor: candidatos elegidos por gente que se ha leído su programa, o que al menos reconoce la diferencia entre un teléfono móvil y un mando a distancia; marujas, adolescentes y obreros borrados a las primeras de cambio de las actas; los carteles electorales desaparecerían, ya que sólo votaría la gente interesada, y ésos ya saben buscar la información necesaria en Internet.

Esto, señores, es democracia justa y práctica. Y ya que este sistema nunca se instaurará porque no interesa a los grandes partidos, que se nutren de la estupidez de las masas, por favor, intenten aportar su granito de arena a la causa: las próximas elecciones hagan examen de conciencia, sean sinceros con ustedes mismos, y si no están capacitados quédense en casa y dejen votar a los que sabemos hacerlo.

El contenido de este blog es ficticio y su autor también. Este blog está escrito por un personaje, no por una persona real. Las opiniones escritas en este blog no tienen por qué coincidir con las opiniones reales de su autor. Vamos, que es todo de coña.

Si está leyendo esto, por favor guarde el secreto. No joda la broma.

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1 comentario

sicologus -

Que tio mas inteligente, es maravilloso....
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